jueves, 18 de febrero de 2010

Today


Depresión. Llevo desde hace un poco más de 6 meses tomando antidepresivos, y desde hace 4 un modulador del humor. Ambos medicamentos indicados por mi(s) psiquiatra(s), uno de ellos me dijo que debido a mi tendencia depresiva iba a tener que tomarlos de por vida, el otro me dijo que solo por unos meses. En todo caso, no estoy en contra del consumo de medicamentos, siempre y cuando haya un buen diagnóstico, una razón para su uso y apoyo terapéutico. Yo tengo las tres. Estar/sentirse deprimido es una sensación muy desagradable, la percepción de mí misma, de mi entorno y de mi futuro es(era) – no se – horrible, nadie entiende, y cuando digo nadie es NADIE que no haya pasado por esto. Ni siquiera tu pareja, ni tus padres, ni tu mejor amiga. Se apodera de ti una sensación de cansancio, de pesadez en la respiración y de dejarlo todo. Muchas veces fantaseaba cuando iba manejando que estrellaba el carro contra una baranda, o lo dirigía hacia un barranco. En realidad desde los 12 años más o menos, fantaseo con morir. No sé como he llegado a los 30, ciertamente la depresión ha estado siguiéndome, pero yo no lo sabía. Y eso que estudié psicología. ¡Que irónico! ¿¡no!? .

Han habido momentos buenos, no lo niego, momentos de euforia, pero también de muchos bajones, de muchas inseguridades, de poca determinación. ¿Logros? Si claro, cada cosa que me propongo tardo un montón en consolidarla, siento que no fluyen, que no avanzan. ¿Crisis? Son frecuentes, la mayoría de índole vocacional.

Llevo muchos años tratando de aprender a ser menos compleja, menos enrollada, más pragmática, a trabajar en mi reestructuración cognitiva. Durante algunos meses siento que estoy cerca de ello, durante otros siento que no puedo y la existencia se me hace pesada. En estos momentos, estoy en un punto intermedio, por lo menos no es el extremo negativo. Justo ahora estoy pasando por la etapa en donde otra vez viene a mi mente la idea de dar un giro a mi actividad profesional, de dejar de atender pacientes, porque siento que escuchar los problemas de los demás me recuerda y reafirma el lado negativo del ser humano. Lo veo en la calle, lo veo en las noticias, y además en mi consultorio. A veces me gustaría trabajar en algo más alegre, más simple, más creativo.

He pensado muchas veces “bueno, si no te gusta lo de la psicología clínica, por qué te metiste en ella… pude haber escogido mejor”. Es fácil pensarlo y decirlo, pero no es sencillo asumir algo así, después de estar posicionada, ejerciendo por 5 años, y en plena tesis de posgrado. Tan mal no lo debo hacer, pero no me siento bien. Es un sentimiento reiterativo que va, y que siempre viene otra vez.

Con cada paciente debo conocer su historia, cómo han actuado, sus motivaciones, cómo ha sido su proceso de toma de decisiones, etc en relación a lo que les preocupa en la actualidad. Un poco de historia para entender el presente. Lo interesante fue el ejercicio que hice recientemente conmigo misma, cuando retrocedí la película hacía atrás y me dí cuenta de por qué yo terminé estudiando psicología clínica. Realmente me dejó pensando. Aun no sé si fue una buena causalidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario