lunes, 22 de febrero de 2010

Monday monday

Respirar. Me cuesta respirar, siento que no ha empezado de lleno mi día y ya me siento cansada, desanimada. Me siento como un robot en automático. Recuerdo hace tiempo (mucho tiempo), que habían días en los que me levantaba y me sentía feliz, emocionada, con una sensación de “no sé qué” que me movía desde dentro haciéndome sentir bien. Eso ya no lo siento. Estoy como en un aplanamiento afectivo incómodo, una amargura, una incomodidad conmigo y mi entorno.
Siempre el mismo conflicto, me siento infinitamente sola, pero odio a la gente, quiero conectarme con alguien pero termino rechazando y detestando a esa persona. La única persona que mas o menos se conecta conmigo es mi pareja, aunque justo en estos momentos no estamos para nada conectados, al menos hoy no ni el fin de semana. El sábado amanecí horrible, simplemente abrí los ojos y ya me sentía mal, no quería estar en casa, que ría salir, él se sentía un poco mal del estomago pero nada grave, al menos que me haya dado a entender. El sabía que había quedado con mi papá en visitarlo e ir al cine, lo cual se iba a hacer el viernes pero como yo sabía que mi novio se sentía mal pues lo aplace para el día siguiente. Pero él se molestó, y yo solo puedo hacer inferencias de sus razones porque estas son las horas (lunes en la mañana) que me hace sentir como una mierda y no me habla. Recuerdo que en parte, este tipo de situaciones es el que me llevó a una crisis que me hizo considerar terminar la relación y empezar a tomar los antidepresivos, he aprendido que no necesariamente la cosa se tiene que acabar pero tampoco estoy interesada en estar con alguien que me hace sentir como una plasta. Que una vez en una discusión me dijo en un tomo molesto y fastidiado “ahora yo tengo que entrar en tu dinámica mental”, cuando trataba de explicarle que había visto a dos psiquiatras y empezando a tomar medicamentos. Estas son las horas en que ni siquiera me ha preguntado cómo voy, cómo me he sentido, qué he sentido con los medicamentos, entre otras cosas, tal vez yo se lo hubiera preguntado, porque soy mujer, porque soy curiosa, porque soy psicólogo, porque soy su pareja y me importa. Pero… siempre me pregunto, ¿él debería hacerme ese tipo de preguntas? Bueno, si lo vemos fríamente él no es mi terapeuta, entonces… yo tampoco soy su médico como para estar pendiente de él el fin de semana por su dolor de estómago. Y aquí vamos a la visión independiente, individualista que creo que él maneja, porque como todo, cuando le conviene somos un equipo, pero cuando no, pues que cada quien resuelva su peo. A mi no me gusta así. Esa conveniencia no me gusta. Mucha cultura general y poca empatía con su pareja o cultura íntima, ¿miedo? puede ser, ¿torpeza? tal vez.
Sola, sí, estoy sola. Como siempre está la sensación de que nada fluye, al menos en las últimas horas. Ahora a respirar profundo y a ver qué pacientes han llegado.

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